BÉLGICA 100 francos 1927 vs. 100 francos/20 belgas 1932

Bélgica 100 francos 1927 vs 100 francos-20 belgas 1932 (pk.95 vs. pk.102)

Bélgica 100 francos 1927 vs 100 francos-20 belgas 1932 (pk.95 vs. pk.102)

Os muestro dos billetes de 100 FRANCOS de BÉLGICA de la primera mitad del pasado siglo.

Compararemos la emisión de 100 francos de 1927 con la de 100 francos/20 belgas de 1932.

En 1926 el gobierno de Henri Jaspar, a través de su Ministro Emile Franqui, trazó un programa de estabilización que devaluó el franco e introdujo el Belga como una nueva unidad monetaria. Esto significó una ruptura monetaria clara con Francia. Un Belga valía 5 francos de oro en 1926. La nueva unidad monetaria nunca fue aceptada ni en los mercados de divisas ni incluso en Bélgica. Por costumbre y comodidad, siguieron calculando en francos y el nuevo nombre nunca priorizó el cambio. El Belga desapareció silenciosamente en 1946. Pero nos ha dejado su huella en muchos de los billetes de la Bélgica de ese periodo.

Ambos billetes presentan los mismos anversos y reversos, en el anverso un medallón predominante con un retrato del rey belga Alberto I (1875-1934, que reinó entre 1909 y 1934, cuando murió en un accidente de montaña) y la reina Elisabeth (1876-1965). Este medallón se mantendría en toda la serie hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Al pie del anverso el león belga que simboliza al país.

En el reverso el dibujo de un carpintero/ebanista en su taller junto a sus herramientas.

También es coincidente la marca de agua con la efigie del Rey Leopoldo I, primer Rey de Bélgica, desde que en 1831 obtuvo su total independencia. Todas las grecas laterales y orlas interiores coinciden también en ambas ediciones.

En cuanto a sus semejanzas: el tono de color usado en su impresión mezcla tonalidades marrones en el de 1927 y tonalidades verdes en el de 1932. El centro del billete presenta una trama geométrica repetitiva bajo el cartucho que muestra el valor del billete de 1927 y una artística recreación de rosetas y cicloides en el de 1932, también bajo su valor.

En cuanto a los valores, el de 1932 nos introduce una nueva moneda de cambio, el “belga”, y es aquí donde se apoya la más importante semejanza contrastada. La creación del “belga” se concluye por la evolución histórica del país: desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial se suspendió la convertibilidad de los billetes en metal precioso. En 1914, se instituyó el marco alemán como moneda de curso legal y se hundió la economía belga. Al final de la guerra, la cantidad de marcos del Reich era excepcionalmente grande y su cambio frente al franco belga se mantenía sobreevaluado por decreto del ocupante; la inflación y la guerra se extendió a la economía en tiempos de paz, lo que hizo subir el precio de los bienes y disminuir el valor del franco. En los años siguientes, el gobierno mantuvo la esperanza de que el franco recuperaría su valor al de antes de la guerra. Pero se depreciaba continuamente respecto de las principales monedas de la postguerra, la libra esterlina y el dólar americano.

Digno de una revisión calmada y un reconocimiento a la magnífica puesta en escena artísticamente hablando de estos “enormes” billetes (su tamaño 180x105mm)

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